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Colilleros Colocados
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Colillas Recolectadas
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Agua no contaminada (l)
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Cantones Intervenidos

#TIBÁSNOESUNCENICERO

Tibás no es un cenicero es una iniciativa impulsada en conjunto por la Municipalidad de Tibás, la Organización Green Wolf Costa Rica, la Regencia Química de la Universidad de Costa Rica (UCR) y la empresa Philip Morris Costa Rica (PMI). Esta campaña busca reducir el daño ambiental generado por las colillas de cigarrillo, crear conciencia e involucrar a los fumadores adultos para combatir la disposición inadecuada de colillas de cigarrillo y evitar que estas contaminen el medio ambiente. Con la implementación de este programa, la Municipalidad de Tibás se encargará de recolectar las colillas, las cuales se trasladarán a la Universidad de Costa Rica, donde la Regencia Química lleva a cabo un proceso de investigación para determinar el tratamiento más adecuado para su disposición final y revalorización, tales como la producción de bio carbón, pesticidas orgánicos o filtros de agua.

Green Wolf Costa Rica se encuentra comprometido en propiciar iniciativas que aseguren un futuro más verde, sostenible y resiliente para nuestros ciudadanos. Por ello, es que nos orgullece presentar ante usted la iniciativa descrita, impulsada mediante la alianza público -privada, la cual estamos seguros traerá enormes beneficios para este cantón y esperamos sirva de referencia para impulsar iniciativas similares en otros cantones del país. 

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Impacto socioambiental de las colillas

Las colillas de cigarrillo, actualmente el residuo más común en las vías públicas a nivel global, contienen diversas sustancias químicas perjudiciales provenientes del tabaco y su combustión. Con una degradación promedio de 13 a 14 años, la escasa presencia de microorganismos dificulta su desintegración. Estos desechos afectan negativamente los entornos terrestres al liberar sustancias que impactan la fertilidad del suelo, alteran la composición original y representan un peligro para la salud al actuar como insecticida natural.

En las playas, las colillas constituyen el 30% de los desechos recolectados anualmente, convirtiéndose en una importante fuente de contaminación en los océanos. Con estimaciones de 4.5 billones de colillas desechadas al año, el 40% termina en los océanos, contaminando hasta 500 litros de agua por cada colilla y amenazando la vegetación, vida silvestre y la potabilidad del agua.

Investigaciones indican que metales pesados, alcaloides y pesticidas presentes en las colillas afectan el crecimiento de las plantas y pueden generar incendios forestales. Además, estas colillas perjudican la vida acuática, liberando componentes tóxicos que afectan a peces, crustáceos y bacterias, contribuyendo a la biomagnificación en la cadena alimenticia.