Extracciones: rescates innecesarios de animales silvestres

Desde mediados de febrero y hasta abril, ocurre en Costa Rica la temporada de nacimiento y crianza de muchas especies de animales silvestres, desde aves hasta mamíferos. Por este motivo, es muy común que tengamos encuentros con animales “bebés” y podríamos llegar a pensar que necesitan de nuestra ayuda cuando realmente no es así.

Como parte del proceso de crianza es normal que los animales silvestres se encuentren solos, pues sus mamás muchas veces no pueden estar con ellos el 100% del tiempo. En muchas ocasiones los dejan resguardados en guaridas, nidos o refugios mientras consiguen alimento; asimismo otras veces las crías y pichones comienzan a explorar los alrededores por su propia cuenta, esto como parte del proceso normal de crianza e independencia de sus padres.

Pero, ¿entonces qué debemos hacer si encontramos un animal bebé solo? Lo primero que debemos determinar es si está evidentemente herido (por ejemplo, si está sangrando o si alguna de sus patas o alas parece fracturada); en este caso definitivamente debemos llevarlo a un Centro de Rescate para que reciba la atención veterinaria necesaria.

Si el animal no está herido, es probable que se encuentre solo porque su mamá ande buscando alimento o porque se haya ahuyentado por la presencia humana. En este caso, debemos dejar al animal en un sitio seguro lo más cerca posible de donde lo encontramos, mantener la distancia y dar tiempo para que sus padres regresen.

 

¿A qué distancia nos debemos mantener? Lo suficientemente lejos para que los papás ni siquiera sospechen que estamos ahí, esto facilitará que no tengan miedo de acercarse por sus bebés.

¿Cuánto tiempo debemos esperar? Esto depende, puede que alguno de los padres regrese rápidamente por su bebé o puede que tarde minutos o incluso horas; esta situación ocurre con algunas especies nocturnas como los búhos y lechuzas. Si encontramos un pichón o un volantón (pichón completamente emplumado) de búho, probablemente sus padres aparecerán hasta la noche, pues son animales nocturnos y durante el día estarán durmiendo. En este caso, podemos mantener al animal en una cajita de cartón ventilada, en un sitio fresco, oscuro y tranquilo; entre menos manipulación mucho mejor, pues será menos estrés para el individuo. Al llegar la noche, lo colocamos cerca del sitio donde fue encontrado y muy probablemente cuando el pichón vocalice, sus padres aparezcan para atender su llamado.

¿Por qué es tan importante no rescatar animales silvestres bebés innecesariamente? Podríamos brindar 2 razones puntuales y muy valiosas:

  1. El hecho de que los bebés permanezcan en su hábitat con sus padres garantizará que puedan aprender de ellos todos los comportamientos necesarios para sobrevivir solos; por ejemplo, cómo conseguir alimento, cómo encontrar un refugio, cómo distinguir un amigo de un enemigo, cómo moverse por el bosque, entre muchos otros aspectos que serán muy difíciles de aprender en cautiverio si nosotros como humanos se los intentamos enseñar.
  2. Recibir animales innecesariamente en los Centros de Rescate hace que se deba invertir recursos en ellos (personal, tiempo, dinero…), los cuales podrían destinarse a la atención médica, rehabilitación y crianza de individuos que sí requieran obligatoriamente ingresar a un Centro de Rescate.

Probablemente, en este punto nos podamos preguntar, ¿qué tan grave es este problema o cuántos animales llegan innecesariamente a los Centros de Rescate? Así que para responder esta pregunta, tenemos nuestros datos de ingreso: en promedio recibimos 2700-3000 animales por año, y de estos, aproximadamente entre un 24% y un 27% llegan por extracciones; es decir alrededor de 800 animales por año ingresan de forma innecesaria cuando pudieron haber permanecido en la naturaleza con sus propios padres.

Algunos ejemplos de animales recibidos por extracciones en nuestro Centro de Rescate:

  • Caucel (Leopardus wiedii): Ingresó al Centro de Rescate porque fue encontrada en una guarida “sola”, las personas pensaron que estaba abandonada, que era huérfana e iba a morir. Sin embargo, es muy probable que su mamá estaba cerca buscando comida o que se ahuyentara por la presencia humana. Blanquita debió permanecer en el programa de crianza durante 2 años (mismo tiempo que pasan las crías de felinos con sus madres antes de independizarse) para poder ser liberada nuevamente a la naturaleza.
  • Comadreja (Mustela frenata): ingresó al Centro de Rescate porque un muchacho andaba caminando con sus perros dentro de su propiedad. Los perros encontraron a la cría escondida en unos troncos caídos y el muchacho decidió “rescatarla”. Lo ideal habría sido llevarse a los perros a la casa y dejar a la comadreja en su refugio para que su mamá regresara a cuidarla.

  • Búho listado (Asio clamator): los búhos listados hacen su nido en el suelo de zonas como zacatales (no en troncos huecos y altos como la mayoría de los búhos y lechuzas). Este volantón ingresó al Centro de Rescate porque fue encontrado en un zacatal “tirado en el suelo” y las personas pensaron que se había caído del nido. Es muy probable que el búho estuviera en su nido (aunque no lo pareciera) y que sus papás estuvieran muy cerca cuidando de él. Por lo que simplemente era necesario alejarse del sitio y dejar que la naturaleza siguiera su curso.

  • Colibrí rabirrufo (Amazilia tzacatl): estos pichones de pocas horas de nacidos ingresaron al Centro de Rescate porque unas personas que estaban cogiendo café encontraron el nido en una de las matas, pensaron que si su mamá no estaba ahí en ese momento iban a morir, por lo que decidieron cortar la rama y llevarse el nido con los pichones. Desafortunadamente es muy probable que su mamá estuviera cerca viendo como sus bebés eran “secuestrados”. 

Si algún día usted se enfrenta a una situación de este tipo y no sabe cómo actuar, puede comunicarse al número de Whatsapp 6058-3898 donde intentaremos brindarle las mejores recomendaciones siempre pensando en el bienestar del animal. También puede comunicarse con la oficina del SINAC más cercana para recibir asesoría y apoyo.

¡Recuerde que “ayudar” puede significar no hacer nada y que el mejor lugar donde un animal silvestre puede estar, es en su hábitat con sus padres!

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